
Nuestra vida interior depende antes de todo de cómo te hablas a ti mism@. Es decir, cómo es tu voz interior?
¿Te machacas a menudo?
¿Te comparas continuamente?
¿Te juzgas a ti mismo/a?
¿Te avergüenzas por quién eres?
¿Te haces sentir insegur@ por tu auto-critica?
¿Compites internamente con todos?
¿Te auto-saboteas en tus objetivos y tus planes?
¿Eres demasiado auto-exigente?
¿Sientes un peso enorme para enfrentarte a tu día a día?
…
La pregunta es: de donde viene esta voz interior?
Tu voz interior es un resultado del conjunto de tu educación, la sociedad y la cultura en la que vives.
Empezando por la educación. La educación tiene dos componentes. Por un lado hay el ámbito familiar y por otro lado el ámbito escolar. Ambos ámbitos han formado una base fundamental en cómo nos hablamos.
Por eso dice el psiquiatra Mario Alonso Puig que para sanar el autoestima tenemos que volver a nuestro niño interior.
Es fundamental analizar las heridas de tu infancia porque influyen tanto sobre cómo nos hablamos a nosotros mismos.
Puede ser un gran alivio poder investigar y contar por fin las cosas que has oído demasiado y que te hacían tanto daño. Cosas que tienen cómo resultado que te cueste creer en ti mismo. Cosas que te impedían crecer realmente fuerte y sano/a…
Porque hablando de ellas, sentirte escuchado te ayuda a curar, a soltar el peso de tu sufrimiento. Y aclarar el horizonte para alcanzar una voz interior más sana.
Este es el primer paso.
Después hace falta un entrenamiento para modificar tu voz interior. Para que aprendas a hablarte de manera más amable y mas cariñosa, para que te sientas fuerte! Una voz que te hace creer en ti.
Porque solo por ser tu mimo/a ya vales la pena, ya eres precioso/a.
A parte de eso también hay que ser consciente de varios mecanismos, trampas en nuestra sociedad que pueden seguir amenazando tu voz interior en tu día a día.
La trampa más importante de nuestra época es la idea de la perfección.
El hecho de compararnos continuamente con una imagen perfecta o de éxito inmenso se debe sobre todo a los medios sociales de hoy en día que promueven imágenes irreales, retocadas,… de personas que parecen dioses. Mientras que las redes sociales lo hacen parecer real y alcanzable.
La gran mayoría de las personas creen que estas imágenes son reales y se dejan invadir por el miedo de no estar a la altura. Nos metemos en un estrés de auto exigencias para conseguir estas imágenes falsas.
Comprendiendo estos mecanismos nos puede ayudar a liberarnos y dejar de compararnos con estas mentiras.
Lo fundamental es entender que la persona perfecta no existe! O como dice Paulo Coelho:
Las personas perfectas no beben, no mienten, no engañan, no discuten, no se quejan y no existen’ .
Freud tuvo la idea genial de nombrar este concepto de la auto exigencias y la perfección, el ‘super-yo’. Como explica Mario Alonso Puig con su claridad exceptional, el super- yo es la expectativa inalcanzable de la perfección que la sociedad impone a una persona. La idea que te impones a ti mismo/a que si no alcanzas eso no eres nadie en la vida. Mientras es un mensaje de competición que está incrustada en la sociedad. Pero este nivel de hiper-exigencias es antinatural y muy estresante. Las hiper-exigencias van acompañadas con el miedo, el terror, y el fracaso.
Es importante entender que el éxito en la vida es algo muy diferente. Es el resultado de tener valores, estar conectado/a con tu potencial real, y desplegarlo para florecer.
Cómo coach de Comunicación No Violenta, trabajo el autoestima desde estas perspectivas para que aprendas de nuevo a conectarte contigo mismo/a. Para que te conectes con tu gran potencial.
Para que aprendas a hablarte desde el cariño por ser simplemente quién eres…
Es hora de cambiar el peso del pasado por el brillo de tu yo auténtico/a.
